30 de diciembre de 2015

Opera en las islas - Michal Znaniecki organiza un festival de un mes y medio en una isla del Tigre

Otra forma de vivir la ópera

 
El delta del Tigre es el escenario que el reconocido régisseur polaco Michal Znaniecki eligió para desarrollar un festival de ópera que, con acento en el intercambio cultural con Polonia, pretende captar público de América Latina.
“El festival de ópera de Masada, en Israel, me sirvió de inspiración”, cuenta Znaniecki en un castellano impecable en el que mezcla el acento típicamente porteño con el español. “En el desierto de Masada –dice– está la montaña como fondo de escenario. Se llega con camellos porque no se pueden utilizar autos, es un yacimiento arqueológico, un lugar protegido. Hice una puesta de La Traviata allí y decidí que no tenía sentido hacer escenario: esas montañas iluminadas eran tan hermosas que pensé que sería inútil competir con ellas. Incluso los bares y restaurantes del lugar se adaptan al título que allí se realiza así que mi Arco de Triunfo iba a ser infinitamente menos interesante que todo lo que pasaba alrededor de mi producción. En Masada pasas horas antes de entrar en la ópera, pero desde que llegas al sitio estás en tema. Imaginate lo que es pasar un día en el Mar Muerto y a la noche ir a la ópera. Hay 10.000 personas disfrutando de la ópera antes de la ópera, en el lobby. Llegan 10.000 personas al festival. Van en vuelos de línea, aviones privados, como sea. Su idea es vivir una experiencia diferente y lo consiguen. Quiero que el Festival Opera Tigre tenga ese espíritu”.

 –¿Cómo llegaste a pensar en el delta del Tigre como un sitio para hacer algo similar a lo de Masada?]–Me enamoré del delta apenas lo visité. Durante tres años busqué el lugar y finalmente di con la isla Kaiola Blue. Creo que es el lugar perfecto para hacer espectáculos. Si a Masada, un desierto, acuden 10.000 personas. ¿Por qué no llegarían a un lugar como el delta del Tigre?

–Israel está mucho más cerca de todos los centros musicales occidentales que nuestro delta. ¿Imaginás que la convocatoria pueda ser importante?–Creo que sí. Hay mucha gente que jamás fue a la ópera sólo porque el edificio le parece algo para la elite, pero imagino que estará dispuesta a vivir una experiencia de teatro y de música al aire libre. La ópera es un espectáculo caro. No pretendo hacerla gratis porque eso mataría la calidad, pero sí me parece que se puede trasladar esa experiencia de aventura: entrar en la selva, caminarla, recorrer junto con la música. Volver un poco a los principios de la ópera: una mixtura entre palabras, música y comida. Porque hay que saber que hasta que a Wagner se le dio por darle relevancia a sus propios títulos, en los teatros de ópera se comía y se charlaba. ¡Si vieras las cocinas que hay en los palcos de la Scala! Pretendo también que quien ya disfruta de la ópera, salga de la butaca de un teatro oscuro o del sillón de su casa para vivir esa experiencia más primigenia, esa fiesta de los sentidos. El año pasado, para la primera edición del festival, recibimos a muchísima gente de Rosario, de Córdoba, de Entre Ríos para ver La Reina de las Hadas.

–¿Tu intención es hacer sólo ópera antigua?–No, para nada. Reunimos a Shakespeare con Purcell porque es texto y música que permiten ser trasladados, a diferencia de lo que pide Puccini. Pero no tenemos una idea de hacer un estilo o un periodo determinado.

–Una de las razones por las cuales es difícil hacer ópera al aire libre es la cuestión acústica. ¿Cómo se resuelve?–Cuando empezamos con este proyecto creímos que íbamos a necesitar amplificación pero luego, al escuchar a los músicos nos dimos cuenta de que no la precisaríamos. No sé si es el efecto del agua, que transmite muy bien el sonido o que por la noche el silencio es tan absoluto, pero la cuestión es que se escucha perfectamente bien desde todas partes sin necesidad de recurrir a micrófonos y cables. Me dijeron que por la noche se escuchan bien las voces en Tigre continental. 

–Harán música barroca con instrumentos originales y cuerda de tripa. ¿No es un problema enorme sostener la afinación de esos instrumentos con la humedad del delta?–Pensamos en no utilizar instrumentos antiguos porque normalmente en los teatros hay que afinar cada media hora, así que en la isla, con la humedad que existe sería imposible tocar más de veinte minutos seguidos. Pero las ópera de Purcell nacieron para acompañar los textos de Shakespeare, por eso son números de aproximadamente quince minutos a los que luego los continúa un texto. Ese es el tiempo que se supone que sirve para afinar los instrumentos. Así que la solución es que mientras el público se traslada a otra parte de la isla, los instrumentistas entran a la casa para afinar. Así que podemos tocar con instrumentos barrocos. Pero esa es una de las razones por las que no hacemos las grandes obras del repertorio como Puccini o Wagner. Hacemos obras que nos den más libertad. 

–El ciclo de este año también incluye música en un convento. ¿Cuál es la programación?–Es el convento de San Francisco, que está a cinco minutos de lancha. Es poco conocido porque no es una atracción turística. Es una construcción preciosa que parece el castillo mágico de una isla encantada. El actor Nacho Gadano hará Próspero allí. El público empieza su recorrido en el convento y luego va a la plataforma que está en el agua donde habrá un espectáculo de danza acuática que está a cargo de la Fundación Julio Bocca. Habrá una esfera de dos metros que flota dentro del agua. Es hermoso.

–Pero las aguas del delta son traicioneras.–Sí, pero esto es un canal privado. Es muy tranquilo, no habrá problemas. El programa de este año cuenta con quince espectáculos, uno cada tres días. También hay talleres para niños que ya comenzaron, para que luego puedan formar parte de algunas de las producciones.

–También hay un taller para chicos. ¿Se hace en las escuelas?–No solamente. Trabajamos con chicos isleños y con los que vacacionan en el delta. Nosotros les ofrecemos talleres casi sobre el fin del ciclo lectivo para que puedan sumarse a los distintos programas que hacemos luego. El tema este año fue el agua. Los chicos que nacieron en la isla tienen mucho para decirnos, muchas cosas que no sabemos. Los artistas vamos con nuestro ego, creemos saberlo todo, y los chicos de las islas nos sorprenden con su conocimiento del río. El agua les enseña una relación con el tiempo de la que sería bueno aprender algo.

–La programación incluye a figuras como el bandoneonista Pablo Mainetti o la actriz Laura Oliva. ¿Qué harán?–Pablo acompaña La Reina de las hada s, versión para bandoneón, acordeón y guitarra eléctrica. Pensamos en instrumentos que se puedan desplazar, porque en La Tempestad tenemos un lugar para orquesta y coro. La Reina de las hadas está pensada para trasladarse por diez lugares de la selva y necesitamos entonces instrumentos móviles. Funciona muy bien. En Polonia la presentamos en un parque gigante y fue todo un éxito. Por su parte, Laura Oliva hará un recital con canciones de comedia musical. Habrá de todo porque el festival transcurre desde el 5 de enero hasta el 20 de febrero, un mes y medio de música en el delta.

Por Sandra De La Fuente - Revista Ñ

[http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/Michal-Znaniecki-forma-vivir-opera_0_1492650758.html]
 
 

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