28 de febrero de 2018

Artes Plásticas - Muestra de Elizabet Martinez - "Gestual"


Carlos María Domínguez (entrevista) "El río es una máquina compleja y fascinante"


Con los nubarrones oscureciendo Pocitos como telón de fondo, Sudestada conversó con el escritor argentino instalado en Montevideo desde finales de los ochenta. Autor de una de las mejores novelas de los últimos tiempos (Tres muescas en mi carabina), Domínguez nos llevó de viaje por los secretos de un río interminable y traicionero y los de su gente. 

Después de varios días de calor agobiante, la tormenta se iba dibujante lentamente en el horizonte de Montevideo, por fin. Se venía el agua y un rato antes que ella, llegamos nosotros a la casa de Carlos María Domínguez en las afueras de Montevideo. Y sin movernos de allí, echamos un vistazo a las historias del río que Domínguez conoce como un erudito, al presente de la literatura argentina mirada desde la orilla de enfrente, al recuerdo inalterable del gran Haroldo Conti y los pasillos más oscuros de nuestra gente, los de una Buenos Aires que «se mira el ombligo», y los de allí nomás, esos que viven fuera de la ley menos preocupados por las noticias del día que por saber los vientos que lleva la corriente mañanera. 

Hablando de Tres muescas en mi carabina, tu último libro editado en Argentina ¿de dónde sacaste los primeros datos?
Es una historia curiosa. Tiene como antecedente a Haroldo Conti, cuando editó La balada del álamo Carolina en 1975, donde había un homenaje a doña Julia, la patrona de la isla Juncal en las páginas finales.
Una vuelta, estando ya en Montevideo, me invitaron a dar una charla en la Biblioteca del Cerro, cuando habíamos hecho con María Esther Gilio la biografía de Juan Carlos Onetti, Construcción de la noche. Ahí, el poeta Edgar Silva me presentó a Ramón Báez, un uruguayo que vive en el Cerro, oriundo de Carmelo. Fuimos a tomar unos tragos a su casa y me contó que dos de sus primos hacían contrabando de nazis por la Juncal. Entonces me acordé del texto de Haroldo y lo releí esa misma noche; y bueno, en ese texto daba una serie de nombres que todos los 19 de julio cuando la vieja (Julia Lafranconi) cumplía años iban a festejarle tres días de joda a la isla. Entonces con esos nombres me fui a Carmelo y a Nueva Palmira a ver si existían. Algunos habían fallecido, pero estaban los parientes.
Todos conocían quién era Julia. Era pasar de la literatura a la realidad. Uno me dijo que fuera al cementerio de Carmelo, donde estaba la tumba de Julia. El cuidador del cementerio encontró la puerta media abierta, la pateó y salió con la urna de la vieja, la abrió y me puso la calavera de la vieja en la mano. Así que fue como un shock. De esa manera tan shakespereana entré al mundo de la Juncal. Y a partir de la investigación fui encontrando los caminos para hallar personajes, reconstruir la historia, todo lo que Haroldo no había contado en su momento, porque desde luego la vieja vivía entonces, y él la iba a ver cada tanto. Ahí conté simultáneamente la historia de la fundación de la Juncal, del padre de Julia, Enrique, y la negra María con su historia, mezclando la realidad con la ficción.
Muchos elementos de la escritura responden a la imaginación y otros son verídicos. Eso fue lo que motivó la manera de acercarme a la historia, siempre sintiéndo la compañía de Haroldo, un escritor que yo admiro y quiero mucho, fue como un faro en esa búsqueda. Ramón Báez, un hombre que llegó a nadar con Tarzán, es decir con Johnny Weissmuller, me introdujo a la vida de Carmelo de una manera particular, de primera mano, porque cuando él era chiquilín iba a la isla nadando casi todos los días. A los cinco años cruzaban el Río de la Plata, arriba de camalotes y usando la correntada del Uruguay llegaban a la isla, y luego con la corriente inversa se volvían a la tarde. La vieja Julia les daba de comer. Después los primos de él que se dedicaban al contrabando lo hacían todo por ahí, hasta pasaron muchos nazis, ese fue el comienzo de la historia.

¿Te apasionan las historias del Río de la Plata?
Sí, viste que Buenos Aires crece de espaldas al río, es una ciudad que le da la espalda, y cree conocerlo. En realidad cuando crucé de orilla del lado uruguayo me di cuenta que no conocemos un carajo al río, que es como una máquina compleja y fascinante, y a tal punto todavía sigo metido en el agua que los prácticos del puerto de Montevideo me encargaron un libro para que cuente cómo trabajan. Ellos son lo que entran los grandes buques al estuario, los grandes contenedores, los cargueros. Lo acabo de terminar y creo va a salir este año.
Estando adentro del río te das cuenta que es una maquinaria muy espesa, te das cuenta porqué lo llaman el infierno de los navegantes, esa cosa de la cual se reía de alguna manera Saer, asumiendo una risa muy argentina. Porque, claro: se supone que un río bajo no puede ser un infierno para los navegantes; y sin embargo hay cientos de barcos hundidos, que lo hacen muy peligroso. En realidad es un río de ilusiones, no sólo porque está condenado a desaparecer en gran parte, sino porque además de ser el río más ancho del mundo, para navegar es el más estrecho.

¿Cruzando a Montevideo te diste cuenta quiénes conocían la verdadera historia del río?
Yo me hago cargo que como argentino desconocía toda esa realidad. Siempre me crié cerca del Río de la Plata, siempre estuve cerca del agua. Desde el lado de Buenos Aires es un río que se ve siempre color melena de león, del que hablaba Lugones, ese color barroso, ladrillo. Sin embargo, vos de acá ves que el río tiene muchos colores.
Es un río de tres colores: en la bahía de Montevideo cuando descarga el Uruguay, como arrastra tierras negras, se pone pardo y agrisado; cuando descarga el Paraná, que arrastra tierras rojas, se pone de ese color melena de león, ladrillo; y cuando entra al mar se pone verde o azul. Es un río que no crece tanto por las lluvias y sí cuando lo empuja el viento del sur. Hay una sudestada en el mar y es como si le pusieran un tapón a una botella.
Corre la sudestada y el río se vacía de nuevo. Muchos barcos que entran después se quedan sin agua para salir y tienen que esperar otra sudestada que vuelva a subir el nivel de las aguas y rajarse lo antes posible, apurados, uno detrás de otro para que no vuelvan a quedarse atrapados. El régimen de los isleños y sus costas es un mundo, un mundo muy particular, muy sin ley, muy cerca de dos metrópolis como Buenos Aires y Montevideo, y sin embargo rige la ley de las armas, la ley salvaje, que de alguna manera la novela en cierta forma refleja. Encontré muchos personajes en la costa, contrabandistas, cazadores furtivos, gente que vive en una marginalidad como si estuviera en África.

[fuente: http://www.revistasudestada.com.ar/articulo/122/carlos-maria-dominguez-el-rio-es-una-maquina-compleja-y-fascinante/]
(La nota completa en Sudestada 27, abril 2004, edición gráfica)

25 de febrero de 2018

Baladas y canciones del Río Paraná (Rafael Alberti)





Rafael Alberti (1902-1999) España. Poerta vinculado a la Genaración del 27. Vivió en Argentina hasta 1962. Estos poemas pertenecen a Baladas y canciones del Río Paraná (1953)


Canción 1


¡Qué tangible aparición!
Revelada maravilla.
Hay realidad que es más sueño
que el que inventa la vigilia.

Al bañado le ha salido
un pulmón de sangre tibia.
Beben en él los caballos
sangre de la tierra, tibia.

Tibio el aire, eleva barcos
sobre el agua suspendida.
Las vacas bajan del cielo
a beber la sangre tibia.

Es el otoño y la tierra
me nace desconocida.
No sé si es verdad o invento
de mis ojos lo que miran.

Balada del andaluz perdido

Perdido está el andaluz
del otro lado del río.
-Río, tú que lo conoces:
¿quién es y por qué se vino?
Vería los olivares
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace siempre junto al río?
Vería el odio, la guerra,
cerca tal vez de otro río.
-Río, tú que lo conoces:
¿qué hace solo junto al río?
Veo su rancho de adobe
del otro lado del río.
No veo los olivares
del otro lado del río.
Sólo caballos, caballos,
caballos solos, perdidos.
¡Soledad de un andaluz
del otro lado del río!
¿Qué hará solo ese andaluz
del otro lado del río?
[FUENTE: http://pajarodemimbre.blogspot.com.ar/search/label/Baladas%20y%20canciones%20del%20R%C3%ADo%20Paran%C3%A1]

21 de febrero de 2018

Mi Tortuga Montreux - Formas de hablar (Indie pop en Delta de Tigre)


Tema: Formas de hablar
Grupo: Mi Tortuga Montreux
disco: Mar del Plata en invierno
lugar del clip: Delta

20 de febrero de 2018

Ricardo Zelarayán - Fuego de las islas



Extraemos los siguientes versos de Ahora o nunca. Poesía reunida (Ricardo Zelarayán, Ed. Argonauta, 2017)

Fuego de las islas
mis cabellos queridos
miel de mi río
La primera carta de amor estrujada
La carta no recibida
y siempre esperada
es todo lo que puedo hacer
desde este lejano sur
camalotecito
no sigas al sur
fuego de las islas
cabellos queridos
abrázanos
da vueltas a nuestro
alrededor
como una calesita
muéstrame río tus islas
con el fuego verde del mediodía
Oh río que vienes hacia el sur
vámonos de vuelta para allá
No vengas hacia mí
Allá voy.
Corazón isla
los árboles se topan
no gemir
cosido a puñaladas
Yacaré olvidado
en mi corazón-cucharón-isla
río suavemente cuchareado
metido en una esponjita
y dale nomás isla de lanchas enamoradas
isla-ilusión
Iisla suavemente reflejada
abismo líquido que me das alas.




Fuente: http://pajarodemimbre.blogspot.com.ar/2017/06/fuego-de-las-islas-ricardo-zelarayan.html

18 de febrero de 2018

Sudeste - Bellotti - trailer


SUDESTE es un viaje mágico a través del río, que combina la dimensión de los mitos con la tensión y la aventura del género policial, en el marco fascinante de las islas que forman el delta del río Paraná. El Boga, un adolescente nacido en la isla, es testigo de la muerte presentida y asumida de su padre, el Viejo. Este es el punto de partida del divagar del Boga, quien reconoce en esta señal el comienzo de su verdadera libertad.
Pescador para la subsistencia, observador del río en sus variantes corrientes, emprende un viaje que no tiene meta fija.
En las peripecias del Boga se proyectará la sombra de otros marginales quienes invadirán ese espacio que considera propia. Porque el río no es solo corriente, islas, sino esas orillas que arrojan sus desechos en el cauce. En el encuentro con el Cabecita, mezcla de tonto y de santo, y después con el Pampa, un delincuente de la orilla, la violencia y el delito junto con el río aceleran la acción y la complican para todos. Mientras tanto el río, justificando la historia, testigo monótono de ese ir y venir de todos los días.

13 de febrero de 2018

Noches de milonga


Nurit Kasztelan - Un verde pensar

Un verde pensar

No me crié en el campo.

No tuve un río al que escribirle poemas.

No tuve el río que mi ahora ex amor si tuvo

y tal vez sea esa la razón

por la que no estamos juntos.

Él siempre tuvo río en los ojos, yo no.

No sé

qué reflejan mis ojos

no sé hacia donde mirar

donde ponerle perspectiva a las cosas.

Tampoco sé qué vengo a buscar

¿será ese río que no tuve?

Más abajo del yo

por debajo de ese yo

vienen las imágenes a completarme los poemas:

una bandada de estorninos,

humedales, ese desierto.

Me asusta que provengan de poemas de otros,

estoy fuera de lo contemporáneo,

en un anacronismo

que no me queda cómodo.

Este es un estado de las cosas:

tengo que cambiar

el envase del cuerpo.


Punto ballena 

Como la ballena que pudo salir del océano

pero decidió volver

vuelvo hacia dentro de mí

este exceso de realidad me confunde.

Distribuir la energía es un arte, como todo.

Dejo en suspenso las cosas.

Por más elástico que sea

el corazón no es un músculo voluntario.

No se puede bailar con el corazón roto,

por ejemplo.

Dejar atrás el Paraná

es una experiencia abrumadora

algo se expande

pero mi pensamiento urbano lo reduce.

¿Dónde queda la serenidad?



Como a la ballena que de tan pesada

le cuesta moverse

me muevo despacio

pesada, densa

en el movimiento está mi propia inercia.

Todo lo que veo

parece pertenecer a otro lugar, a otro orden.

Todavía no me acostumbro a las cosas

moviéndose mas rápido que yo.

Siempre fue al revés

me movía mas rápido que las cosas

que las personas.

Se trataba de tener

un punto de referencia estable

desde el cual organizarme.

Acá, todavía, hoy, estoy

¿dónde?

en el lugar de mayor inercia del cuerpo

pero

hasta dónde puede un cuerpo

hasta dónde un corazón.


[Fuente: Revista Carapachay: https://revistacarapachay.com/2016/12/07/13-2/]

6 de febrero de 2018

Alicia Genovese - Diarios del Delta

Tomados de su último libro, publicado por Editorial Deacá, compartimos algunos versos de la poeta nacida en Buenos Aires, también autora de libros como El cielo posible, El mundo encima, Aguas y La contingencia.
Dos poemas de Alicia Genovese
Nacida en Buenos Aires, Alicia Genovese vivió varios años en Estados Unidos. Es autora de libros como El cielo posible, El mundo encima, Aguas y La contingencia. Actualmente es titular del Taller de Poesía I en la Universidad Nacional de las Artes.
Sus frecuentes traslados  y temporadas en el Delta del Tigre  han dado origen a la presencia de ese paisaje en muchos de sus textos.
Diarios del Delta es su último libro publicado, por Editorial Deacá, y de allí tomamos los poemas que siguen.


La lisura

Amanece con crecida, el agua cubre
la mitad de los pilotes de la casa;
cuento sólo dos escalones de aquí al río
como si la galería hubiese sido ganada
por la línea de los muelles;
el silencio temprano tiene
brazos inquietantes de recibimiento
Impasible,
mi vecino Luis
extendió su reposera
y toma sol
(hace veinte años
que vive en la isla);
relaja el cuerpo
del otro lado del arroyo
sin percepción del drama en esta
desdibujada margen
Preparo los primeros mates
con un ojo puesto
en las mecidas del caudal,
el comienzo de la espera
sin indicios
de bajante, sin noticias
de las lajas en el sendero
Lo que era jardines
y ligustros demarcando territorio
se ha hundido
bajo la nueva lisura del río
Mi vecino se pone
protector solar
y en su mudez de movimientos
pausados
enlazo notas
retomo la lectura;
acompañada, me voy
recostando también
bajo el mismo sol
acariciante
En esta pequeña escala
el exilio se prueba
como es, ambivalente:
encierro, orden sublunar
de las aguas y los límites
y marea, soplo transformador
que trae
un paisaje del Paraíso,
el mundo como tentación
Está bajando, me despabila
el grito de Luis
mientras me señala
una ramita suelta
empujada en el imperceptible
descenso de las aguas
Le hago señas de victoria
y él pliega la reposera,
lo quieto desaparece
el tiempo se rearma
En la tapa presionada del termo
por fin descubro los intermitentes
misteriosos sonidos,
no eran como supuse
animales agazapados,
amenazadores ofidios.


*


Compré un cerezo y laureles
para fundar el jardín;
todo se cae como los planes
económicos, los acuerdos,
los macroproyectos de país
mientras estas plantas germinan
y la primavera se acerca
como un éxtasis;

en un susurro de maderas
quebracho, curupay, anchico
comienza a alzarse la casa,
pronto habrá
un azar de gajos
como una fortuna rodeándola

Desde el aserradero
llegan mañana
los primeros encargos,
la marea sigue alta
y el flete podrá entrar
por el arroyo los postes,
vigas y soleras
para la base

En un cargamento la forma
final es sólo vislumbrada
euforia de planes
abstracta búsqueda de posición
donde sentar pilares y hacer foco
punto cero para maniobrar
la explosión, el desatino
y recuperar virtud
en lo escaso y acotado

La abundancia
en lo que habrá de ser
rincón fragante
allegado al follaje,
donde la mirada circundada
sin reparos se extreme
hacia el oro menos explorado
hacia el más tupido negro;
la riqueza desde aquí
cambia de nombre,
se hace contacto y percepción

La lancha del flete
recorrerá al venir,
sin saber,
como un sembrado este eco
un río que mi espera
solivianta

Fuente: http://www.eternacadencia.com.ar/blog/libreria/poesia/item/dos-poemas-de-alicia-genovese.html

Noches de Milonga - Taller de Tango y música en vivo


4 de febrero de 2018

Microprogramas "Miradas sobre el río": Chaná Miní, de Paulo Pécora





Se trata de una serie de 13 microprogramas de Señal Santa Fe en coproducción con Canal Encuentro caracterizados por una fuerte y subjetiva impronta visual a cargo de distintos realizadores que aportan su mirada sobre los ríos Paraná, Paraguay y Pilcomayo. Los micros fueron dirigidos por:

1- Celina Murga / Un día en Paraná
2- Diego Fernández / Naka, el fijador
3- Luna Paiva / Paiva Paraná Paiva
4- Florencia Castagnani / Escapada
5- Gastón Del Porto / Donde se pierden los tiburones
6- Juan Pablo Arroyo / Los Ojos de Malena
7- Diego Poleri / Camalote
8- Paulo Pécora / Chanáminí
9- Diego Castro / Prácticos
10- Gonzalo Gatto / La Canoa
11- Paz Encina / Segundo Movimiento
12- Ramiro Gómez / Mujer Yrupé
13- Guadalupe Miles / Río arriba