10 de noviembre de 2013

Grupo Mondongo sobre el Delta



El paisaje vuelve a ser motivo de inspiración

Luego de cuatro años de trabajo casi forzado en la intimidad del taller, el grupo Mondongo (Juliana Lafitte y Manuel Mendanha) se apresta a exhibir "Paisaje", una instalación de dimensiones colosales en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. "Paisaje" marca un cambio en el estilo que distingue a los artistas. Si bien la plastilina sigue siendo el material predominante, el volumen determina nuevas cualidades escultóricas en un extenso friso cuya profundidad es de 10 centímetros y que tiene de 45 metros de extensión divididos en 15 paneles de 3 metros por 2 de altura.

La historia de este paisaje comienza en el año 2009, con un viaje de los artistas a un campo de Entre Ríos, y con la conmoción que provoca el encuentro con la naturaleza intocada. De repente, una tarde de verano, Lafitte y Mendanha conocen un territorio junto al río Uruguay, observan el monte en estado salvaje y miran la espesura con los mismos ojos sorprendidos de los antiguos pintores viajeros. El descubrimiento del cauce de un río seco y las formas enmarañadas que dibujan las raíces de los árboles al desnudo, porque el agua se ha retirado, quedaron grabadas en su memoria, al igual que las visiones de los troncos reclinados sobre la tierra por las inundaciones y los crecimientos erectos de las nuevas ramas que apuntan de vuelta hacia el cielo.

La medida monumental de la obra que comenzaron a bosquejar entonces, es equivalente a la intensidad de la experiencia, a las avasallantes sensaciones y la emoción deparada por ese contacto revelador con la naturaleza. "Es una geografía exuberante, arrolladora, que te envuelve, deslumbra y confunde", sostienen los artistas. Una y otra vez volvieron al lugar. Acaso fue durante esos viajes que ambos sintieron el país, nuestro país, como algo propio. En el taller los libros de historia argentina están más cerca de sus manos que los de arte.

El río que pintaron es el mismo que eligió Solís para navegar; la tierra es la misma que habitaron las tribus nómades y seminómadas que no se alejaban mucho de la franja ribereña y que, como señala Juan José Saer, "fueron borradas de la faz de la tierra".

El teórico Kevin Power, curador de la muestra, advierte en una larga entrevista que "Manuel y Juliana han encontrado su propia manera de abordar el genero, el paisaje". Agrega que los artistas no pretenden reiterar las expresiones que a través de la historia del arte inspiró el paisaje, sino que "hacen lo que siempre han hecho: actuar y reaccionar". Y agrega: "Siempre se han empeñado en su libertad para no atarse a un lenguaje o estilo, dirigiéndose al mundo a través de ideas, oportunidades e imágenes que han proporcionado energía momentánea a sus propias experiencias. Sus versiones nos abruman por una presencia inmediata que ellos mismos han tenido que sentir. Hay una sensación de pavor y asombro, de misterio y espiritualidad: un sentido de sorpresa ante el tejido de tensiones del mundo". Power retrata la perplejidad que provoca la obra y, a la vez, destaca la potencia de esa expresividad liberada de cualquier límite. Para transportar sus percepciones a una instalación, los artistas se adueñaron de la fuerza, inspiración y seguridad en sí mismos que los impulsó en estos años y que nunca habían poseído.

En las diversas zonas del paisaje están las representaciones de la vida y la muerte, las sensaciones que depara la belleza, el temor y la incertidumbre y, sobre todo, el despertar de un sentimiento casi ancestral de amor por la tierra y por lo nuestro.

Si bien la obra no es un muestrario de citas, la cultura visual de Lafitte y Mendanha queda en evidencia durante todo el recorrido. Allí está, para comenzar, el legado de "Los Nenúfares" de Monet desplegado en la sala oval del Museo de la Orangerie, una pintura que introduce al espectador en el interior del paisaje. El paseo por esos 45 metros se inicia con el agreste cauce seco y termina con la imagen de la costa del río Uruguay anegada por una crecida, con los pastizales asomando entre charcos que brillan como espejos.

La trayectoria moviliza la memoria del espectador que asocia la obra a aquellas imágenes que pueblan su inconciente visual. Los recuerdos son como ráfagas. Así aparece el recuerdo de Corot y la Escuela de Barbizon, los paisajes de Constable o de Poussin y la fascinación por la naturaleza de los románticos alemanes. Hay abiertas referencias al dripping de Pollock, a las abstracciones de Rothko y a diversos sucesos o dramas contemporáneos, como el par de zapatillas mimetizadas con el paisaje que evocan la noche trágica de Cromagnon. La desconcertante oreja mutilada del inicio de "Blue Velvet" de David Lynch asomando entre la vegetación, abre camino a un abanico de interpretaciones. Los artistas no plantean ninguna respuesta, generan interrogantes que desembocan -como un correlato del paisaje-, en el torrente caudaloso del sentido.

Volumen

La plastilina está trabajada como arcilla pero la diversidad de procedimientos es compleja, al calentarla el material adquiere cualidades semejantes a las del óleo. Los motivos de esas pinturas voluminosas recuerdan los paisajes de la selva del suizo Adolfo Methfessel quien llegó en 1864 el Río de la Plata, recorrió la Argentina de norte a sur y dejó testimonios de la riqueza extraordinaria y las soledades infinitas. Mendanha advierte, sin embargo: "Toda belleza que podamos encontrar en un paisaje, cualquier pasaje de color, escena idílica, atmósfera poderosa, cada traspaso tonal delicado o profundidad espacial, puede ser tan solo nuestra proyección, se puede apagar en cualquier momento, sólo para revelar el horror o la fealdad atroz y sumergirnos en miedos inesperados".

Si la melancolía romántica tuvo su origen en los cambios producidos por los imparables avances de la Revolución Industrial, los sentimientos que hoy suscita el "Paisaje" están estrechamente ligados a las modificaciones que impone el crecimiento de la tecnología en un mundo donde ya no quedan espacios en estado virgen. "La forma en la cual nos relacionamos con los recursos brindados por la naturaleza nos define", observan los artistas, conscientes de los tesoros que posee todavía la Argentina y que se degradan o se escapan como el agua entre las manos. De este modo, a través de la grandeza de un paisaje el arte ingresa en el territorio de la ética y la moral. Sencillamente, la visión de esas comarcas despierta en el que mira dudas sobre el destino de ese pequeño y hoy impenetrable universo, único en un mundo uniformado por el cemento.

Martes 14 de Mayo de 2013   
Por: Ana Martínez Quijano
Fuente: Ámbito financiero Online [http://www.ambito.com/diario/]

23 de octubre de 2013

Poesia en la Escuela

En esta ocasión el programa visitó La Matanza, con grandes resultados, como se ve en el video


11 de octubre de 2013

Memoria y celebración (Haroldo Conti)




La isla Juncal es un barco verde encallado en la desembocadura del río Uruguay, entre el Guazucito, del lado argentino, y Carmelo, del lado uruguayo, frente mismo a donde naufragó en el 62 el Ciudad de Buenos Aires. Allí nació y vive hace unos 90 años doña Julia Lanfranconi que en 1915 comandó el barco El tiempo lo dirá, estableció en la isla un saladero y ahora sobrevive como guardabosque, título que heredó de su padre. Vive sola doña Julia, entre árboles y juncos y nutrias y carpinchos. Todos los 19 de junio los amigos de la vieja surcan el río y el invierno y desembarcan en la isla para festejar su cumpleaños. Y entonces se recuenta toda su historia y en un día de vino y mate ella se renace y transcurre histórica hasta los noventa. Jamás pasa de allí. Tal vez por eso se mantiene viva. Porque esos noventa jamás llegan exactos o si llegan los pasa de largo. Ella más bien ha empezado a descontar desde los noventa, de manera que, en lugar de envejecer, la vieja de la Juncal, como se la conoce, rejuvenece. Este último 19, frío y nuboso, los amigos de ambas bandas volvimos allí. A nadie se le ocurrió pensar que la vieja hubiese podido no estar. Estaba. Acaso estaba de memoria, nada más que para que nosotros pudiésemos seguir viviendo y celebrando. Del lado argentino llegamos a bordo del Windsbraut, barco forastero que capitanea mi amigo Marcelo Gianelli, gran trotarnos. "Windsbraut" quiere decir "novia de los vientos". Por lo tanto, supongo, de este amargo sudeste que acaba de levantarse y que enarbola río grueso y en unas horas, sin duda, cubrirá la isla. La casa de la vieja quedará sola, fundada sobre el agua, guardiana de este enorme territorio del silencio.
Mientras el barco se aleja, después de la última copa, el último abrazo, escribo en la rumorosa cabina que cruje como un mueble viejo estas simples líneas que, naturalmente, dedico a doña Julia Lanfranconi que ahí queda remontándose sobre el agua, sola, hasta el otro invierno.
Apenas es una mancha de un amarillo agenda dentro de un río de imprenta, al extremo de una fila de nombres que se curvan suavemente y te saltean un poco antes del borde, en aquella guía náutica que al fin se hizo vieja y tal vez valiosa, pero que entonces costaba cincuenta pesos en cualquier surtidor de nafta. La cubro con un dedo. Es una ceremonia. Porque entonces toda esa espesa soledad que ahora te rodea sube por mi brazo y la mancha se enciende en mi cabeza y tu rostro asoma entre los nombres y los trazos de esa vieja carta de Alejo Konopatov que un día, hace años, me llevó hasta tu casa con paredes de miel, muebles polvorientos, espejos engrasados, almanaques antiguos, aquella concertóla que enmudeció en el 45 y aquel Spencer de ocho tiros con tres muescas en la culata que me apuntó a la cabeza (yo venía de un mapa, vieja, a través de esos ríos ingenuos que inventó Alejo) y entonces, seguramente, viste mi sonrisa de muchacho (lo único que no ha envejecido de mi cuerpo) que se balanceaba sobre la mira y me tendiste la mano, porque tu ojo es rápido para la amistad, y así entré en tu historia y compartimos los mismos ríos, los mismos amigos, la casa árbol que plantó el viejo Lanfranconi, el sendero con huellas de carpincho a la izquierda de la casa, la timonera hembra de aquella balandra premonitoria que ahora navega entre el muelle y el gallinero, las noches de rompe y raja, el canto áspero, los muertos que me prestaste porque yo era nuevo, esas desgracias de calendario que se mencionan a tu espalda, estas ceremonias de la amistad que iniciamos entonces, y sobre todo, vieja, esas historias desmesuradas, nunca las mismas, que según parece son el somero resumen de tu vida, sagas y leyendas que cada año crecen en tamaño, en muertos y rufianes, con barcos de oscuro abolengo que sueltan amarras a la primera copa y navegan de memoria, malevos de respeto absolutamente fluviales, Regino Gamarra, el bien odiado, permanente, "siempre en malas", un par de presidentes constitucio-nales que llegaron alguna vez con obsequios y mandatos (por ahora falta un rey, pero estoy seguro de que cualquier día de estos se aparece en una balandra de plástico), unos amores más o menos desgraciados (así resultan siempre, de todos modos, también aquí, tal vez más pronto, el río es pasajero por sustancia) y, en fin, las consabidas tristezas cuando el canto y el vino se terminan y dentro de un rato empieza el día.
Sólo te guardaste, y en esto no hay reproche, el hijo que nadie conoció. Hay un papel amarillo, envuelto en otros que atestiguan posesiones de barcos más precisos, que da competente testimonio del asunto. Trae una fecha y un nombre completo y, para seguridades, firma y sello de autoridad en el Carmelo, cosas de tierra firme. Hijo con naturalidad, cuando todavía no eras la vieja de la Juncal ni doña, sino puro sobresalto, desvelo y competencia en territorio de hombres.
Presumo una noche. Después vino aquel hijo que trajo la primera tristeza, la más nueva, porque es lo único que no envejeció hasta ahora.
Nosotros llegamos cuando ya eras leyenda. Empezaban los años viejos.
Quinqué Díaz, Leandro Di Como y Ratón Morales, por la banda oriental. Del lado nuestro, y en el mismo estilo, Vicente Segarra, el carpintero de ribera, ese famoso. Marcelo Gianelli, el de la otra orilla y barba de cultivo, Amadeo Lamota, que sobrevive de puro terco, por más datos el Cacique de la Juncal, bien florido.
Hay más nombres, por supuesto. Yo soy los que faltan.
Todos los años volvemos, puntuales y obsequiosos, para el 19 de junio exacto, cuando pelan los árboles y el río se pone forastero.
Quinqué se mama primero porque viene de Carmelo y llega más rápido. Ese es el cuento. ¡Quinqué Díaz, mi viejo! Hay canutos, esos simples, versos, los sencillos, que por lo general terminan con Artigas. Nosotros, los de la banda mufada, cantamos raramente. Pero traemos buena carne, tres porrones de ginebra, otras tentaciones. Se celebra.
Amadeo me pecha suavemente y entonces tomo el cuchillo más noble, ese del cabo de plata con tres virolas de oro, y te beso en la frente y te lo entrego por la hoja, la ceremonia, para que inaugures el banquete.
¡Que hable el Quinqué! Hablamos todos. Cada uno inaugura una cosa, otra historia.
Hasta que viene la noche, esta noche de invierno profunda como el río, cuando la tierra se hincha y seguramente respira y los árboles crecen en secreto y tal vez se mueven y los membrillos perfumados, que se han vuelto salvajes, caen pesadamente porque no aguantan siquiera el peso del rocío y la zanja que abriste a pala con el viejo se cubre otro poco porque hasta las sombras pesan demasiado para esta época, es todo el tiempo que empuja, monte arisco que reviene, la vejez de las cosas que quedaron, el Quinqué que se duerme, un carpincho que nos mira deslumbrado, el río que empuja interminable, y entonces encendemos un fuego y hablamos alto y contamos todo de nuevo, la vera historia de doña Julia Lanfranconi, la vieja de la Juncal, para perpetua memoria.

[tomamos el texto y la foto del blog amigo: http://unaruna.blogspot.com.ar]

 [ http://unaruna.blogspot.com.ar/2013/05/memoria-y-celebracion-haroldo-conti.html]

27 de septiembre de 2013

Informaciones Útiles




*S.E.T: Ante cualquier emergencia comunicarse a los números  4512-9999/98/97
Para traslados programados deberá comunicarse con anterioridad a la base del SET en Centro de Salud de Río Capitán.

*Recolección de Residuos Domiciliarios:
Días: Lunes, Miércoles y Viernes (aun siendo feriado)
Horario: A partir de las 7hs. (Horario de invierno)
Se les pide a los vecinos sacar los residuos sólo los días de recolección antes de las 7hs o la noche anterior. Sólo se recolectan residuos embolsados.
Recordamos que por la Ordenanza 3338/12 todos los vecinos frentistas a ríos y arroyos deben colocar un cesto de residuos con tapa en el muelle.

*Se realizó en el Mes de Julio el Mano A Mano en la escuela 17 de Canal Honda y Arroyón con la concurrencia de aproximadamente 100 vecinos para atenderse en las diferentes especialidades.

*Rindieron en el Museo Sarmiento las 230 personas que realizaron el curso de conductor náutico. El Próximo Curso se realizará en Arroyo Caraguatá, por ahora sin fecha de comienzo confirmada.

*Los festejos del día del niño en Isla se realizarán en los C.A.F y S (Centros de Atención Familiar y Salud) Salas.
- 31 de Agosto en Capitán.
 - 7 de Septiembre en Carapachay.

*Talleres de huerta orgánica en los C.A.F y S. Se desarrollan cada 15 días.
Para información comunicarse a los teléfonos:
Capitán: 47280525
Carapachay: 47280056

*En los CAFyS se cuenta además con las siguientes especialidades:
Nutricionista: Capitán los días Martes y Carapachay los días Miércoles y Jueves, pedir turno.
Psicólogo: Capitán los días Martes y Jueves de 13.30 a 16hs y Carapachay los días Miércoles de 13.30 a 17.30hs.
Promoción de hábitos saludables (Salsa): En Carapachay, los días miércoles. 

[Fuente: Secretaría de Prensa. Municipio de Tigre]

27 de agosto de 2013

Carlos Enrique Urquía - Rama Negra



Nació en Martínez en 1921, residió en San Fernando desde los cuatro años y falleció en Virreyes en 2003. Entre sus obras poéticas isleñas se cuentan Amistad en las islas. Primer libro de las islas (1957), La cimbra. Segundo libro de las islas (1961), Rama Negra. Tercer libro de las islas (1971 y 1989) y la obra póstuma  Sintaxis  del  Ibicuy (2004), el cuarto libro de la islas. La selección que presentamos corresponde a Rama Negra.



Las lanchas llevan todavía pegado
el turismo del domingo.
Son insectos flotantes
los huesos de la mecánica
sus hebillas.
Con los dos cuerpos y una sola carne
sembramos la memoria.
Una biología velocísima
nos teje con su chispa.


La primavera salta el horizonte
y cae en las islas.
Para no estar ni más acá ni más allá
tiene su taller en el durazno
vecino de tu boca.
Y nunca se va del todo
Pues ya ha dejado su poema
entre el río y las estrellas.


Las islas suben
por las varas del sudeste.


Las tres de la tarde
es un insecto pulposo y transparente
que anda por los ceibos.
Un momento de luz
gruesa y pesada.
Por la camisa
la transpiración.
El cielo corto y alto
entre ramas.
El agua tostada e inmóvil
una herida en la zanja caliente.


Desde el este
el sol regresa a las islas.
Flota en el fondo del agua
como un salvavidas sin hombre.
Estira desde adentro
la luz de las ciruelas
Golpea con sus banderas abstractas
en la mecánica del viento.
Mueve y arrastra las horas sin consideración
empujándolas contra las casas.


Salimos a pescar.
El bote sube y baja
en un balanceo antiguo.
Carnada roja
carnada blanca.
Las líneas se hunden
en el agua.
Vamos a buscar los bogas de vidrio
el patí de grises azaleas húmedas
y el pejerrey de pantalón listado.


La araña lustra su plato aéreo
su trampa mundial
su red de oxígeno.
Ha salido la niebla
como una tenaza intelectual.
Nos quedamos absortos
viendo atar sus cuerdas
en los puños del anochecer.


La luciérnaga que ha salido de tu pelo
y que toca la pluma del álamo
es un satélite.
El río se oculta y se aleja
por un instante apaga su protagonismo.
Las islas toman sus árboles
y los sacan de escena.
Detrás de nosotros
el Delta navega su silencio
con las geografías endurecidas.
Los hombres del mundo
desde el Rama Negra
miran el satélite.
Mil novecientos
sesenta y siete.


Está doblado hacia la muerte
hacia abajo
como un gran pescado podrido.
La piel con tábanos y moscas
los ojos sin dibujos ni colores
las manos lejanas.
El ahogado se llama López.
Tiene el tiempo coagulado en las piernas
una flor de camalote en la boca
y un hijo en San Fernando.
Hace un minuto apenas
Armstrong camina por la luna.


La tarde pasa entre los árboles
en un viaje abstracto.
Se inclina hacia la costa
bebe en los grillos y sigue.
El isleño entra y sale de ella
con la seguridad de lo muchas veces ensayado.
Pero la tarde no gira
ni vuelve ni contesta.
Solamente muestra su andar sin ruido
su pisada sin huellas.


La vieja madera de la mesa
cena con nosotros.


Oh estas islas de altos cortinajes
Los extensos aguajes comienzan en mi pecho
como una vocación.
Hasta ellos he llegado
desde el interior de los hombres.
Un actor que interpreta su sangre
en la aclamación de las mareas.
Las islas de cuellos húmedos
que cambian las alturas de la piel.
Cuando el sol se escapa de las lluvias
y deja sus pulseras en la hierba.
Ellas tienen sus asambleas y sus mantas
donde yo llamo con la poesía
esta gran ceguera de las palabras.
A veces desaparecen
es cuando solamente las ve el pecho.
Cuando se alimentan
y vuelven a la vida.
Los viajeros de anteojos oscuros
recorren sus orillas sin verlas.
Muchos hombres de distintos nacimientos
las han andado con pisadas ausentes.
Ellas espían desde sus mapas silenciosos
desde los envases del humus.
Pero mi poema las extrae y las muestra
mi poema que nunca retrocede.



[Carlos Enrique Urquía, Rama Negra. Tercer libro de las islas, San Fernando, Ocruxaves, 1989, 2º edición (edición original: 1971).] [Fuente: Revista Isleña]

19 de agosto de 2013

Madrina de escuelas



Elizabeth Stancanelli apadrina a una escuela y un jardín de la tercera sección de islas desde hace siete años. Un desafío que superó sus límites.
Entre manuales, cuadernos y cartucheras repletas de lápices y marcadores, las mochilas de los alumnos de la escuela primaria Esteban Echeverría y el jardín Héctor Prado, del Delta de San Fernando, portan otros útiles tan necesarios e imprescindibles como los que usan en el aula. Incluso, alrededor de ellos se teje todo un rito cotidiano que acompaña el saludo a la bandera cada mañana de invierno. Al finalizar el izamiento y la correspondiente canción patria de los buenos días, las maestras retiran de cada una de las mochilas los tronquitos que cada chico aporta para alimentar la salamandra del establecimiento, y así mantener su humanidad al reparo del húmedo frío de las Islas. Elizabeth Stancanelli es testigo de esta práctica desde hace siete años, el mismo tiempo que lleva apadrinando a los 43 pequeños de entre 2 y 12 que asisten a la institución asentada en el Paraje La Barquita, a tres horas y media de lancha del continente.
"En verdad son mis 50 ahijados", corrige Stancanelli, que llegó hasta allí a través de la Asociación Civil Padrinos y Alumnos de Escuelas Rurales (A.P.A.E.R). "Vi un anuncio de la ONG en la tele y así empecé. Al comienzo nunca es sencillo, es por eso que tuve que tener más fortaleza", recuerda. Elizabeth no se tiró de un paracaídas en el Delta sino que la eligió porque es conocedora del terreno: tiene una casa allí. "Conozco las problemáticas del isleño pero necesité mucha ayuda para llevar adelante este proyecto. Me interesa ayudar en un lugar donde el clima y las necesidades se combinan a veces de manera extrema". Para cuando llegó la madrina a la escuela, se necesitaban arreglos varios, ropa, alimento, y que la comunidad estuviese más unida. Entre visita y visita, Elizabeth forjó un estrecho lazo no sólo con las autoridades y los alumnos de la escuela, sino también con sus padres. "Las familias al principio no me conocían y estaba como un poco sola, pero con el tiempo lo fuimos revirtiendo, cada visita ayudaba a conocerlos y que me conozcan, y a compartir con ellos y escucharlos", detalla.
Tanto es así, que esa devolución de confianza le provocó redoblar la apuesta solidaria. "Decidimos hacer un relevo mediante una planilla con información más precisa sobre las necesidades de cada familia en particular. A partir de los datos que recibí, hace tres años que envío cajas cerradas a cada hogar y no directo a la escuela. Así, de esta forma, me comunico directamente con la gente", dice quien recibe ayuda logística de su marido y donaciones de amigos, familiares y clientes de su antigua parrilla ya que actualmente trabaja junto a su marido como guía de pesca en el Río de La Plata. En un repaso rápido Elizabeth enumera de memorias las necesidades actuales de la su escuela ahijada: "Necesitamos un potabilizador de agua debido a que se usan bidones de agua; alimentos no perecederos en especial leche entera. Además: fideos, sopa, tomate, yerba, azúcar, caldo de verduras, polenta, arroz, arvejas, cereales, harinas, te, mate cocido, galletitas, útiles escolares y diccionarios pocket".
Lo cierto es que, a pesar de las numerosas inclemencias climáticas que le tocaron y, muchas veces, la soledad durante el itinerario; lejos de desalentar su deseo de ayudar lo retroalimentaron. "Siempre recuerdo que lo que quiero es llegar para estar en la escuela y compartir con los niños. Para mí eso es lo importante. Me gusta pasar con ellos el 25 de Mayo y viajo especialmente con medialunas para degustar entre todos", cuenta Elizabeth, que luego de siete temporadas trabajando en la zona sensible del Municipio, logró contactarse con la Comuna de San Fernando para articular el trabajo social en el establecimiento de La Barquita. "Después de varios intentos pude contactarme con la secretaría de Salud, y conseguimos que viajen pediatras y psicopedagogas, y que cada familia sea relevada a nivel sanitario", se enorgullece.
De la mano de Stancanelli, A.P.A.E.R  y las autoridades de la escuela y el jardín, el espacio creció en recursos. Sin embargo, en el paraje educativo que resiste entre las aguas del río La Barquita todavía hay mucho por hacer y numerosas necesidades por cubrir. "Tenemos por proyectos arreglar el muelle que está muy precario. Queremos pintar las aulas, el patio interno y los baños de la primaria. Y ampliar las instalaciones del jardín tirando abajo una pared y armando otra aula para sumar a la única que hay para todos los chicos de distintas edades", enumera la madrina.


Los números de APAER (Asociación Civil Padrinos y Escuelas Rurales) muestran un trabajo sostenido y sorprendente a lo largo de sus 30 años de vida. Las estadísticas frías de un proyecto que abraza el calor de la solidaridad hablan de 4.000 escuelas apadrinadas, de las cuales 3.600 son apadrinadas permanentemente por instituciones o personas ya sea vía mail, carta y personalmente como el caso de Elizabeth Stancanelli. De hecho el único establecimiento que se apadrina en el Delta es el que está bajo su tutela.
APAER sigue buscando padrinos para más de 300 escuelas en todo el país como así también busca empresas o particulares que quieran becar a niños para que puedan terminar el ciclo primario. Esta ONG ha sido reconocida y premiada por su labor tanto a nivel nacional como internacional.
 Aquellos que quieran apadrinar alguna escuela rural, pueden contactarse con A.P.A.E.R entrando en la web: www.apaer.org.ar o bien comunicándose al teléfono: padrinazgos@apaer.org.ar o bien al teléfono: 4788-3009.


Pablo Maradei
[Fuente: Revista Isleña]

14 de agosto de 2013

Recuperación de la casa de Xul Solar en Villa La Ñata




 El Municipio de Tigre junto a la Fundación Pan Klub trabajan en conjunto para sumar la histórica vivienda del prestigioso artista al circuito cultural del Distrito.

Bajo el objetivo de conservar la casa de uno de los vanguardistas latinoamericanos más importantes y que tanto vecinos como turistas puedan visitarla para conocer parte de la historia local, se realizan obras de preservación de la última morada de  Xul Solar. 
En tal sentido, el presidente del Honorable Concejo Deliberante (HCD), Dr. Julio Zamora afirmó: “El Municipio de Tigre colabora con los fines de  lograr rescatar a quienes formaron parte de la cultura. Xul Solar fue un gran artista que decidió vivir hasta su último día en Villa La Ñata y buscamos mantenerla para que tanto vecinos y turistas puedan conocerla. Tomamos como referencia la gran experiencia que nos significó la recuperación de la casa de Haroldo Conti y continuamos trabajando para que los hitos más importantes que constituyen nuestra historia no sean olvidados”.

Por su parte, el titular de la Agencia de Cultura de Tigre, Daniel Fariña comentó: “Para el Intendente Sergio Massa y todos los que componemos su gestión es muy importante preservar los valores culturales que componen nuestra historia. Xul Solar fue un gran artista y en la actualidad es uno de los que más cotizan en el mundo, es una figura de primer nivel y le otorga valor a todo lo que perteneció a su vida. Sus últimas obras las realizó en esta casa y queremos que todos puedan conocerlas”.
 
La Fundación Pan Klub – Museo Xul Solar es una institución dedicada a preservar y difundir la obra del pintor argentino Alejandro Xul Solar y tiene como objetivo desarrollar y promocionar la cultura en sus diversos aspectos. Fue creada en 1986 por Micaela (Lita) Cadenas - esposa del artista – y por Natalio J. Povarché - marchand de Xul Solar – siguiendo los planes originales de Xul, tal como éste había pensado el Pan Klub a fines de los años 30.

En tanto, el concejal del Bloque Frente Todos por Tigre, Alejandro Forlong, sostuvo: “El Municipio, a través de la Delegación se encuentra realizando trabajos de mantenimiento en los terraplenes para evitar las crecidas en el terreno. Además, nos encontramos abocados a mejorar sus accesos con un estacionamiento y una entrada con salida al Río Luján para que sus futuros visitantes puedan llegar a través de varias vías”.

El Delegado Municipal de Villa la Ñata y Dique Luján, Hugo Cerrillo, indicó: “La Delegación se encuentra trabajando codo a codo con la Agencia de Cultura para preservar la cultura y la historia local. Junto a la Fundación Pan Klub mantenemos una labor diaria para poder preservar este espacio, a través de distintas actividades que mejoraran el acceso al lugar y buscarán que no se deterioren ninguna de sus obras”.



La puesta en valor de su casa está a cargo del subsecretario de Planeamiento Urbano, Arquitecto Rodolfo Díaz Molina quien se ocupa principalmente de que la restauración mantenga el espíritu de la vivienda original. En dicho contexto, resumió: “Preservaremos la casa y mejoraremos sus accesos con reminiscencias con el estilo de las obras de Xul Solar. Fundamentalmente este es el año del 50 aniversario de su desaparición física y la idea es decir presente en este momento”.

Alejandro Xul Solar (Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, 1887-1963), es uno de los representantes más singulares de la vanguardia en América Latina. En 1912 partió rumbo a Europa donde permaneció hasta 1924, residiendo en Italia y en Alemania y realizando frecuentes viajes a Londres y París. A su regreso, participó activamente de la renovación estética propuesta por el grupo editor del periódico Martín Fierro (1924-1927). Amigo de Jorge Luis Borges, ilustró varios de sus libros y colaboró en varios de sus emprendimientos editoriales como la Revista Multicolor de los Sábados y Destiempo.

De una vasta cultura, sus intereses lo llevaron al estudio de la astrología, la Cábala, el I Ching, la filosofía, las religiones y creencias del Antiguo Oriente, de la India y del mundo precolombino además de la teosofía y la antroposofía, entre muchas otras ramas del saber. Se ocupó también de la creación de dos lenguajes artificiales –el neocriollo y la panlengua– y del panajedrez; propuso una modificación de la notación musical y del teclado de piano e ideó un teatro de títeres para adultos, entre muchas otras cosas.

9 de agosto de 2013

Entrevista con Daniel Scarfó, nuevo director del museo Sarmiento



-¿Cuáles son los objetivos principales de esta nueva gestión?

-   La idea es replantear el museo, recuperar el patrimonio existente y proponer un espacio público y cultural diferente acorde a las necesidades que existen en la Isla, no solamente un lugar turístico para que los paseantes se maravillen ante esa cúpula de cristal que rodea a la casa, sino que también sea un lugar de encuentro para los isleños, donde se puedan capacitar. Además de apreciar la herencia sarmientina, recorrer los mismos pasos que él transitó y visitar la casa que habitó, la propuesta es que en esa misma casa se puedan llevar a cabo algunos de los sueños que Sarmiento tuvo con respecto a la educación y al progreso del país, y en la isla hay mucho para hacer todavía en ese sentido.

-   ¿Cuáles son los proyectos que están desarrollando?

-   Elaboramos un plan, una guía, un punto de partida para un trabajo de cinco años, algunos proyectos se condicen con la primera ordenanza del Plan de Manejo del Delta y otros enriquecerían la oferta cultural de la Isla. Hay dos que ya están en marcha. Uno es “Navego y Leo”, por el cual llevamos los libros directamente a las lanchas colectivas para que los pasajeros puedan leer mientras viajan y, si lo desean, llevarse el libro a su casa y después devolverlo. El otro es una serie de conferencias los días sábados como parte de un programa de estudios deltaicos, Esto encaja directamente con la propuesta de abrir un centro de investigación y estudio sobre temas del Delta que estipula la ordenanza del Plan de Manejo.

-   Con respecto al espacio físico del museo, ¿están pensando hacer alguna remodelación?

-   La idea es construir un SUM (Sala de Usos Múltiples) para poder desarrollar más actividades. Queremos organizar un cine en la isla, con proyecciones periódicas. Estamos rastreando una frecuencia de radio que se otorgaría al museo para poder abrir una radio comunitaria donde participarían las escuelas y los isleños con sus propios programas.

-   ¿Van a seguir las muestras en el museo?

-   Por supuesto, la idea es que haya una muestra permanente sobre Sarmiento en el Delta (vamos a inaugurar un Seminario Sarmiento) y continuar muestras plásticas de artistas de la isla, pintura y fotografía, además de literatura. Queremos abrir un café-librería con muestras y exhibicion de artesanías realizadas por artesanos de la isla.

-   Para Sarmiento la educación es un factor clave en el desarrollo de una comunidad.

-   Y nosotros estamos de acuerdo, además de cursos de capacitación sobre temas isleños, estamos proponiendo estudios específicos sobre Sarmiento para el isleño y cualquiera que quiera profundizar o estudiar las temáticas sarmientinas. Estamos estudiando cómo abrir carreras de grado y de post-grado, de formación universitaria sobre cuestiones isleñas que se podría cursar en ese nuevo SUM que estamos pensando. Si todo sale bien, pienso en cinco años en armar un staff de 18 personas trabajando acá para mantener las ofertas culturales que estamos diseñando. Todo esto es un plan muy ambicioso, pero no lo voy a hacer solo, ni sólo el municipio, sino que depende de que todos los que están viviendo en el Delta puedan y quieran participar.


-   ¿Como puede acercarse  y participar el isleño en estos nuevos proyectos?

-   En principio, de todas las maneras que se imaginen. Me viene a la cabeza un tema de Milton Nascimento: “Cualquier manera de amor vale la pena “, es decir, cualquier forma de participación vale la pena. Los invito a acercarse al museo, que estamos abiertos a conversar cualquier idea o sugerencia.



[Fuente: Revista Isleña]

2 de agosto de 2013

“Fantasmas” - Nueva expo fotográfica del MAT



Se trata de una colección de retratos de embarcaciones olvidadas y perdidas en tiempo y lugar, capturadas por el artista Damián Kirzner. Estará expuesta desde el próximo sábado 3 de agosto hasta el 1 de septiembre en el Museo de Arte Tigre.


El fotógrafo Damián Kirzner juega a ser un explorador que recorre tierras sin fronteras en busca de fantasmas. En su camino encuentra  inmensas piezas creadas por el hombre que, después de haber vivido su momento de esplendor, fueron desechadas. Barcos de nadie: silenciosos, oxidados y olvidados.

En “Fantasmas”, los monumentos marinos son los protagonistas de una aventura pasada que se resiste a caer en el olvido. Desplazados de su entorno subacuático, renuevan la imagen de épocas históricas.


La inauguración oficial de la muestra, realizada en conjunto con la Agencia de Cultura, será el próximo sábado 10 de agosto, a las 13 hs, en el MAT, de Paseo Victorica 972. Asimismo, aquellos que visiten el museo podrán recorrerla a partir del sábado 3, de miércoles a viernes de 9 a 19 hs y fines de semana, de 12 a 18 hs, hasta el 1 de septiembre.

Kirzner es Licenciado en Comunicación Social de la UBA.  Además, es productor general y director artístico de cine y TV. A los 12 años tomó sus primeras clases de fotografía con Fabián Bielinsky para luego formarse en talleres y seminarios de M. Brodsky, IFA, Gabriel Aldazabal (FCT) y E. Tchanz. En tanto que en 2008 presentó su primera muestra individual, “Fósiles”, en Elsi del Rio Arte Contemporáneo.


30 de julio de 2013

Programa "Navego y leo"



Bajo el lema "Lee mientras navegas. Navega mientras lees”, el Municipio de Tigre, a través de la Agencia de Cultura, presentó la iniciativa que permitirá a todo viajante en lanchas colectivas acercarse a la literatura.
 
El acto contó con la presencia de Daniel Fariña, Director Ejecutivo de la Agencia de Cultura y Daniel Scarfo, Director del Museo Sarmiento del Delta. En tal sentido, Fariña señaló: "Pensamos un programa de promoción de lectura, para aprovechar un lugar tan bucólico como es el Delta de Tigre. Armamos canastos con libros interesantes para leer, que la gente puede llevar de forma gratuita a sus casas, leerlos y luego devolverlos”.
 
Y añadió: "La idea es generar un intercambio y un acercamiento hacia la lectura. Si alguien tiene algún libro en su casa que ya lo leyó y quiere socializar, también puede dejarlo en alguno de los canastos”.



Muchos vecinos se acercaron a la Estación fluvial, atraidos por llamativos barquitos de papel colgados como guirnaldas. Al abrirlos, cada uno de ellos citaba al cuento de un autor argentino; algunos vinculados con el Delta, habiendo usado como musa inspiradora, la belleza de sus paisajes.
 
Por su parte, Daniel Scarfo destacó: "Estamos muy contentos por implementar este nuevo programa. Consideramos muy importante, no sólo que los chicos, sino también los más grandes, puedan acercarse a la lectura. Leer es renovar la aventura. Necesitamos donaciones de todos aquellos que piensan que los libros tienen que circular y no quedarse juntando polvo. Nuestra idea es que haya mas libros de los que dejamos”.



Los libros que se ofrecen en las lanchas colectivas fueron donados por las bibliotecas del Museo Sarmiento del Delta, Popular Sarmiento de Tigre Centro y Paula Albarracín de Rincón Milberg, y particulares. Además, a través de la Agencia de Cultura, se han publicado libros de autores locales, para promocionar el talento local.

10 de julio de 2013

Arranca un Programa de estudios sobre el Delta



En el marco de una planificación, vinculada con la sustentabilidad y la comunidad, dará comienzo un ciclo de conferencias que se llevará a cabo en el Museo Sarmiento del Delta con entrada libre y gratuita. El primer encuentro será este sábado, a partir de las 10 y el tema a abordar será “La región del Delta del Paraná”.



El Municipio de Tigre, a través de la Agencia de Cultura, impulsa una nueva iniciativa. Se trata de un Programa de estudios deltaicos que se desarrollará en un ciclo de conferencias, en el Museo Sarmiento del Delta -Río Sarmiento y Arroyo Los Reyes- con entrada libre y gratuita.

Cronograma

Sábado 13 de Julio de 10 a 12.30 hs
La región del Delta del Paraná: un complejo sistema de humedales de gran importancia tanto ecológica como socioeconómica.
A cargo de Rubén Quintana (Presidente Fundación Humedales / Wetlands International Argentina, profesor de la Uba e Integrante de 3ia-UNSAM)
Sábado 20 de Julio de 10 a 12.30 hs

El Plan de Manejo y los Constructores

A cargo de Norberto Iglesias y Arq. Rodolfo Díaz Molina.

Sábado 27 de julio de 10 a 12.30 hs

El Plan de Manejo y la Comunidad Isleña.

A cargo de Julio Zamora y Pedro del Piero.

Cabe destacar que ya está abierta la inscripción con cupos limitados en la Agencia de Cultura del distrito, Av. Liniers 1.601. Para más información comunicarse a través del teléfono 4728-0570 o por correo electrónico a cultura@tigre.gov.ar.

2 de julio de 2013

Agroecología - Los abonos verdes



Nuestro experto en cuestiones agrícolas Federico Baglietto continúa explicándonos diversas prácticas que mejoran de manera natural nuestros cultivos en la isla.
– ¿De qué se trata esta novedosa técnica?
–En realidad, los abonos verdes son una práctica muy antigua. Fundamentalmente lo que se hace es enriquecer el suelo mediante el cultivo de plantas, sobre todo leguminosas. No existe en el suelo nitrógeno de origen mineral como sucede con el fósforo, potasio, calcio, etc. El nitrógeno llega al suelo principalmente a través de las leguminosas. Inclusive el compost lo que hace es reciclar el nitrógeno que forma parte de los tejidos de las plantas. La entrada original del nitrógeno al ecosistema, al suelo, es mediante la fijación que hacen las leguminosas.

–¿Cómo puede llevarse a cabo?
–El procedimiento consiste en cultivar en un cantero las leguminosas para que fijen el nitrógeno. Este compuesto en realidad está en el aire. La fijación de nitrógeno se genera por medio de una relación de simbiosis (beneficio muto) entre una bacteria (rhizobium) y la planta. La bacteria produce nitrógeno que le va a servir de nutriente a la planta, y ésta proporciona carbohidratos, savia elaborada, que alimentan la bacteria. Inclusive la planta genera una sustancia que recubre los nódulos de la bacteria protegiéndola del exceso de oxigeno. Cuando hay mucho oxígeno la bacteria no puede trabajar. Es una de las relaciones simbióticas mas profundas de la naturaleza.

–¿Cuáles son las leguminosas que conviene cultivar en la isla?
–La leguminosa más cultivada dentro de las prácticas agrícolas generales es la alfalfa, que se deja varios años para abonar un campo. En la isla, las leguminosas en estado natural son; el ceibo, la rama negra, un arbusto, y otras enredaderas como el isipó. En la isla las variedades cultivadas que mejor funcionan son las habas y la vicia.

–¿Cuáles son los tiempos que hay que respetar?
–El procedimiento es cultivar los canteros que se quiera con las habas o la vicia en otoño-invierno, cortarlos en primavera y sembrar el cultivo sucesor, que pueden ser maíz o tomates, plantas que requieran mucho nitrógeno para aprovechar nuestros canteros abonados. Al sembrar habas o vicia en el cantero, éste requiere ciertas condiciones para que las bacterias funcionen bien y la fijación del nitrógeno sea la apropiada. El suelo tiene que estar bien labrado, suelto. Los suelos compactados no fijan bien los nutrientes.
Hay que proveerlos bien de calcio y fósforo, agregando un poco de harina de hueso antes de sembrar y un poco de ceniza para bajarle el nivel de acidez. También resulta muy conveniente asociar el cultivo de nuestras leguminosas con alguna gramínea. En el cantero entonces hay una línea de habas, vicia o la leguminosa que elegimos y una línea de centeno o avena que son gramíneas que funcionan bien en la isla. La gramínea toma nitrógeno del suelo obligando a las bacterias a producir más para compensar la falta del mismo. Las bacterias trabajan por necesidad de nitrógeno, por eso no conviene abonar el cantero con guano de gallina, que tiene muchísimo. El nitrógeno que toma la gramínea está contenido en la planta. Cuando se corta y se incorpora al suelo, el nitrógeno vuelve al suelo.


–¿Cuándo y cómo hay que cortar las plantas?
–Es importante recordar que tanto las leguminosas como las gramíneas se tienen que cortar en plena floración (octubre). El nitrógeno está acumulado en las raíces en forma de bolitas. Las plantas se cortan a ras del suelo. Si no se cortan las plantas van a usar el nitrógeno para formar los frutos. También en vez de cortar se pueden quebrar. Quebrar la planta significa acostar la planta en el suelo, sin cortarla. Esto evita que venga una marea y se las lleve: éste no es un uso habitual en la isla, pero yo lo pongo en práctica y lo recomiendo. Para un abonado más rápido se las puede enterrar a 10-15 cm de profundidad, habiéndolas secado previamente para que no se generen hongos por la humedad. Una vez cortadas o quebradas el nitrógeno pasa a estar disponible en el suelo a partir de 30 a 60 días, cuando el nitrógeno pasa de amonio a nitrato. El maíz se puede sembrar directamente sobre las leguminosas y gramíneas, cortadas o quebrarlas, sin hacer una gran labranza o casi nada.

–¿El abonado verde debe considerarse más beneficioso para las plantas que el método del compost?
–Por sí solo, el abono verde no reemplaza todos los nutrientes que aporta el compost. El punto es que en general no tenemos suficiente compost para canteros más o menos grandes si vamos a cultivar maíz, por ejemplo. De cualquier manera, el abonado verde intensifica el crecimiento y origina buenas condiciones para el cultivo para casi todas las plantas. Otro método que se usa es inocular semillas con las bacterias. Un mes antes de sembrar (en abril) se cultivan en almácigos las plantas que vamos a utilizar como abono verde. Una vez que estas plantas se desarrollaron más o menos bien en el almácigo, se les retira con cuidado las raíces y se licuan en agua de lluvia o mineral. Es ese licuado de raíces y agua las bacterias permanecen y se pueden remojar un rato las semillas que se van a sembrar como cultivo sucesor. Este método aumenta la cantidad de bacterias y posibilita que se disponga el nitrógeno inmediatamente para el cultivo sucesor. El cultivo de leguminosas y gramíneas asociadas como abono verde mejora considerablemente las condiciones del suelo.

                                                                  
Federico Baglietto
(técnico en Producción Vegetal Orgánica,
Fac. Agronomía, UBA;
labarquita24@hotmail.com)

[Fuente Revista Isleña]

Bajando desde el Paraguay - Entrevista con Javier Barilaro

La foto de tapa de este número es de Javier Barilaro, editor (Eloísa Cartonera, Mansalva), fotógrafo, pintor, payador, chamamecero, poeta y flamante vecino de la isla.

–¿Hay un arte o artista isleño? Se que no te gusta que te etiqueten...
–No me gusta que me etiqueten pero no le tengo miedo a las palabras. Isleño significa de la isla, todo bien. Existe el gentilicio “ isleño”, que es nacido y criado en la isla, que no es mi caso. No conozco artistas que vivan y trabajen en la isla. Yo antes trabajaba con la cumbia y no soy cumbiero, desde afuera hacia adentro, entonces qué se yo, ni idea. Me gusta trabajar con materiales pobres y baratos. Cuando tuve plata preferí pagarle a asistentes y los materiales, encontrarlos. Acá tengo una cantidad excesiva de materiales que me los trae el río, entonces lo que haga podría nombrarse “isleño”. Usar la palabra “isleño” o no me da lo mismo, cuando tenga que armar una muestra y vender probablemente la use.
–Entonces... –me interrumpe.
–Si querés te explico por qué vine al Delta: trabajando con cosas que me acercaron. Vengo hace años trabajando con el tema del Paraguay, y el Delta es donde termina el Paraguay a través del Paraná. Puede no gustarle esto a algún isleño que desprecia a los paraguayos, a mí al contrario. Paraguay es como afrancesado, es finísimo, si digo “Paraguay” estoy diciendo “finísimo”. Además el agua, siempre aprendo del agua, en el Tao Te King dice: “aprende del agua, que siempre va para abajo”. Anduve por Córdoba, por Traslasierra, y no me gustó la aridez, prefiero la humedad, el Paraguay, el agua es femenina, te enseña, nunca se cansa. Otro poema del Tao Te King dice: “cuando las cosas se solidifican envejecen, sé como el junco que se deja mecer por el viento...” Esas son cosas que vivo todo el tiempo.
–Volviendo al tema anterior… –me interrumpe nuevamente.
–Acá no sólo sobra barro y madera, que son materiales nobles, muy reconocidos por la historia del arte, sino que también hay otros materiales muy fascinantes como el telgopor. Yo me dedico a juntar el telgopor que quedó flotando, el plástico, el nylon, la mediasombra, etcétera y etcétera. De hecho cambié mi prejuicio sobre la basura, basura es un estado del material cuando es inservible. Cuando lo usás no lo llamás más “basura”, sino “material”, o “materia prima”. Y la verdad es que cada vez veo menos basura y más material. Quiero hacer de todo. Tampoco me gusta gastar plata en materiales por concepto alquímico. Los alquimistas buscaban la piedra filosofal para transformar plomo en oro, de algo feo, gris, no valioso, hacer algo valioso, dorado, hermoso. Y entonces sin plata, con lo que te encontrás, si lo vendés lo estás transformando en oro de cierta manera. Si lo podés vender es que hiciste algo que otro vea bello. A mí me parece fundamental el tema del intercambio, conseguir energía monetaria. No me va el arte como hobby. Sin dinero, pero con energía y espíritu, recargar el material, ordenarlo de tal manera que sea algo bello y alguien lo quiera. Cuando te lo compran son capaces de invertir dinero en algo que quieren verlo una y otra vez, el que te lo compra quiere convivir con lo que hiciste, eso me interesa especialmente.
–Entonces el reciclaje....
–Otra palabra que voy a utilizar el día que tenga que vender mi obra. Qué se yo, “reciclaje”… Cada vez me considero más ordenador, como le llaman los españoles a las computadoras. Yo ordeno, hay telgopor flotando y yo lo ordeno, lo voy a ordenar como escultura... Quiero hacer una muestra que se llame “Decoração”, que en portugués es decoración, y si en español lo separás, te queda “ De corazón”. Quiero hacer objetos decorativos, estoy decorando toda mi casa con objetos que voy encontrando. Lo decorativo muchas veces fue mal visto, sobre todo en otras épocas, era considerado poco serio, menor, tenías que ser todo rebuscado, ponele como el expresionismo abstracto. Cuando iba a la escuela de Bellas Artes me dijeron “no te preocupes por el ornamento, haceme la forma”. ¿¡Qué forma?! ¡A mí me gusta el color, la alegría de ornamentar! Y la isla me da una alegría de vivir enorme.
–Los pintores que conocí no hablan tanto como vos.
–Yo no soy pintor, yo pinto pero no soy “pintor”. Un pintor agarra óleo y pinta el pajarito y el junco. Yo no puedo dejar de agarrar el junco, entrelazarlo y jugar a hacer una instalación. Para eso trabajo con el concepto y el concepto es literatura y yo soy medio literato, escribo todo el tiempo, lo mío es la palabra, me encanta la payada, por ejemplo. Lo que no hablamos es que estoy pintando con barro y con pluma. No quiero usar pigmentos de afuera, no quiero utilizar ni siquiera pinceles, quiero que todo sea de por acá nomás. Ni siquiera traer carne del continente, salvo un poco de carne picada para el gato… Compro pescado al vecino de enfrente. Quiero que todo lo que cocino y hago sea de la isla.
–Autosuficiente…
–Si le voy a poner un adjetivo, que sea “inteligente”. Me parece un contrasentido ir hasta el continente para comprar carbón y carne, si me cruzo me venden un pescado, leña hay por todos lados. Para qué comprar óleo si puedo pintar con barro. Para mí la palabra a llegar es “inteligente”, y la inteligencia es pragmática, es relativista, no es fija, ¡como el agua! No me interesan los dogmas, no soy marxista, soy peronista y el peronismo es una forma sui géneris de conducción, izquierda o derecha son categorías europeas. No me preocupan esas boludeces europeas. Pero ojo, en Europa pragmatismo es una palabra de la derecha y los neoliberales, que no es mi caso, por que me Río De La Plata.
–Bueno, hay gente que está en búsquedas parecidas…
–Esa es la gente que quiero conocer. No me interesan especialmente los artistas que vienen acá y pintan el pajarito con óleo... ya lo hice, je. Prefiero conocer a los Alvarez que cuidan plantitas hace 50 años o hablar con el isleño de enfrente que me hace el parque y va a pescar. ¡Que me enseñe a pescar! Y de ahí a lo mejor me sale un poema o una pintura de un pescado hecha con barro. La verdad es que el arte es algo relativo y encontrás arte en cualquier lado, en la conversación con un vecino. Enfrente vive Hugo, que es electricista, tenía un local donde arreglaban radios y esas cosas; y tuvo un problema en la columna, no podía estar más sentado y se vino acá... en su charla siempre le escapa a los lugares comunes, dice las cosas con sus palabras y me enseña eso… por eso hablar con un pintor que pinta pajaritos al óleo... ¡ya es como la quinta vez que lo nombro! Pintor, ¡pinta lo que quieras!, lo que te cuento es mi búsqueda, que no tiene por qué ser la de los demás...
–Hay pintores al óleo que intentan llevar una vida cercana a lo que estamos hablando.
–¡Genial! A mí no me sale, yo tiendo a mezclar todo. Yo me creí eso de unir arte y vida, “Que la vida sea arte, que el arte sea vida”, por eso tengo problemas que charlo con mi psicoanalista, je, porque me voy confundiendo y me creo los personajes que voy inventando, como ahora el payador cordobés o el chamamecero correntino o el machetero paraguayo –Javier habla con un ligero acento cordobés–, y eso le rompe las pelotas a mucha gente, me dicen “¡qué te hacés el cordobés!”.
Cada vez me pongo más viejo y obsesivo, no me vengas a limpiar la mesada con detergente, yo ahí pico el ajo y quiero que mi comida tenga gustito a ajo. Limpio nada más que con un trapo húmedo. Vino la otra vez una amiga que quería poner un chorrito de lavandina para limpiar los platos ¡Tás loca! Si tirás lavandina al pozo negro matás las bacterias, y entonces como no degluten todo lo que vos le mandás, tenés que llamar a alguien que te lo vacíe. Por eso me parece muy poco inteligente traer lavandina, cargar con ese peso-kilogramos y el peso-billete y encima vas a hacer daño al ecosistema propio del pozo negro.
–Es una forma de vida que requiere mucho esfuerzo, mucha concentración.
–Es cuestión de acostumbrarse, tengo la esperanza de que el hombre pueda torcer las costumbres. Acá descubrí las siguientes clases sociales: el isleño, que es el nacido y criado en la isla y tiene una manera de vivir y de comunicarse; el turista, que viene el fin de semana hace treinta años, pero igual siempre va a ser turista; y el que es como nosotros, que estamos ahí, queriendo vivir como isleños pero nunca lo seremos porque tenemos cierto conocimientos de libros... y el otro grupo son los hippies de la isla, chicos de espíritu adolescente que usan ropas de la india, le ponen nombres araucanos a sus hijos y tocan música del altiplano. Yo quiero aprender de todos menos de los hippies porque jippy ya soy.
–Bueno, no seas tan jodido, muchos hippies....
–Sí, es un chiste! Todos tienen algún conocimiento que vos no. El problema es la comunicación, veo un problema grave de comunicación entre estos actores sociales. Cada uno ve las cosas de manera diferente…
–¿Por ejemplo?
–Por ejemplo, en este arroyo están haciendo la vereda, los hippies de mi ribera se negaron que la municipalidad ponga alumbrado público y pavimente la vereda con cemento porque le van a transitar más turistas. No entienden que los isleños y sus hijos se levantan a las 6 de la mañana para ir a la escuela y a trabajar y tienen que ir sorteando charquitos y raíces y necesitan una vereda en condiciones.
–Si pudieras remontar el curso de tu propia sensibilidad, ¿qué te decidió a vivir en la isla?
–Cuestiones sentimentales, no tengo una novia que me ate a la ciudad, ja ja. Mi gata se murió, y no quiero ir a mi casa porque abro la puerta de mi casa y ella no viene a recibirme. Se me soltaron un par de cabos, ja ja, me trajo el repunte, ja ja. Paradójicamente, en la ciudad me estaba sintiendo aislado, y acá estoy haciendo nuevos amigos y proyectos. Quiero ser quien traslada cosas de la ciudad a la isla y de la isla a la ciudad. Me siento útil para intercambiar cosas ciudad-isla, isla-ciudad. Y en un futuro, quién sabe, me gustaría ayudar a resolver esos problemas de comunicación inter-clase de la isla, ser un poco como un lubricante, un facilitador.
–Me refería más a tu obra.
–Ah! “El barro es oro” decía Sergio de Loof. Y está el concepto de Perlongher, el neobarroso en vez de neobarroco, barroso porque hay agua… Me encanta cómo la naturaleza deglute cosas. Vos abandonás una casa y la naturaleza en 5 años ya se la fagocitó, es una máquina de incorporar cosas, de “naturalezar” cosas, hacer naturaleza. Te deglute todo lo sintético, lo hecho por el hombre. A vos se te cae telgopor y el humedal te lo llena de moho, te lo tapa el barro y ya no molesta. Lo mismo el plástico. Sí sí, en 500 años, como repiten los policías de Global Warming Corporation ¿¡Quién va a estar vivo en 500 años?! Ojo, igual soy esteta y obviamente no quedan lindos los restos de packaging en el paisaje... Pero meter eso en bolsitas y que se lo lleven los basureros… nadie se pregunta qué sucede con esa basura…y ellos la acumulan en una montaña de plástico. No hay ninguna naturaleza que pueda deglutir semejante acumulación, porque ni siquiera hay empresas o cooperativas de cartoneros que fabriquen algo con el plástico, entonces sigue siendo basura, un basural. En cambio, si vos la dejás dispersa, la naturaleza la transforma.
–Puf, es muy controvertido
–Y sí… me voy a poner un subtítulo, “El Derribador de Mitos”. Hay tantos mitos como el Calentamiento Global... los 500 años del plástico y tantas cosas. Eso vale para legislar, sí, para que una empresa grande lo cumpla, no para la escala individual. Así que hippies y turistas, ¡no los estigmaticen a los isleños! Sí, me voy de mambo, mi analista me dice: “Bueno, vos no lo sabés todo, no generalices”. Qué se yo, voy descubriendo cosas y tengo ganas de trasmitirlas y me excito y no me banco ni yo mismo. Y bueno, como dice Al Pacino en El Padrino III, “cuando muera, seré sabio”.
–Hay quien llega a la sabiduría antes.
–Seee... un iluminado, un Buda.
–Un par de poetas.
–Mirá que conozco muchos poetas, y son bastante pelotudos.
–Sé que sos muy lector de historia argentina.
–Es mi hobby. El otro día leí sobre Perón en la isla, en una biografía de Juancito Duarte, el hermano quilombero de Evita. A Perón, que estaba con Evita, lo apresaron en el viejo hotel Tres Bocas, el del Abra Vieja y Sarmiento, antes de enviarlo a la Isla Martín García, unos días antes de los hechos del 17 de Octubre del ‘45. Trato de no leer sobre arte, no quiero teñirme de ideas europeas de lo que es el arte contemporáneo. Nunca fui a ninguna clínica porque no quiero que me tuerzan mis intuiciones con esquemas ya probados por otros. Estudié cosas muy técnicas, concretas, dibujo, diseño gráfico, principalmente le pregunto a las personas. Por eso leo sobre todo historia argentina, que hay de todo, horrible, hermoso, de todo, es fuente de inspiración total. Por eso me copé con el Paraguay. ¿Viste que cuando vas a Montevideo te parece Buenos Aires hace treinta años? Vas a Paraguay y te parece Argentina hace 80. Es un país no industrializado, cualquier boludo tiene un jardincito, tiene hierbitas y sabe el efecto de las hierbitas. No es como en la ciudad que tenés que ir a una herboristería o leer un libro o fijarte en internet, allí todavía permanece la tradición oral. Y bueno, terminé con Paraguay leyendo sobre historia argentina, viste que la segunda fundación de Buenos Aires sucede con Juan de Garay bajando de Asunción. ¿Quiénes se coparon con mi trabajo sobre el Paraguay? Un montón de chetos argentinos, esos que tienen apellidos rancios de 15 generaciones, siempre tienen algún antepasado paraguayo, entonces le tienen respeto al Paraguay, al contrario que la clase media, que los odian. Son una de las tantas paradojas que se da en la historia argentina y en la idiosincracia local. Por eso el Paraguay me terminó trayendo acá.

[Entrevistó: Gabriel Litwin]